“Es la sostenibilidad, estúpido”

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«La economía, estúpido» (the economy, stupid), fue una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos [1]

 

Bill Clinton, 1995. Fuente: Wikipedia
Bill Clinton, 1995. Fuente: Wikipedia

Si Bill Clinton quisiera (y pudiera) presentarse de nuevo a las próximas elecciones en Estados Unidos, quizá su mítica frase no le serviría esta vez de mucho. Seguramente tendría que inventar un nuevo e impactante mensaje.

En primer lugar, porque aunque pudiera presentarse como candidato por el mismo partido que el actual presidente Obama, los datos de economía y empleo en Estados Unidos se encuentran en uno de sus mejores momentos de las últimas décadas [2]. Tendría menos que rascar que en 1992.

En segundo lugar, porque la economía es un término que no tiene tanto enganche en la sociedad. Desde el punto del vista del ciudadano, hemos contemplado en los últimos tiempos cómo incluso los más reconocidos economistas se han ido confundiendo sistemáticamente en sus diagnósticos, cálculos y propuestas económicas para salir de la crisis.

En una época tan convulsa y de posibilidades de comunicación como esta, los errores de la economía resuenan estrepitosamente, y resuenan, y resuenan,… fuerte.

No sólo el ciudadano está desengañado con la economía. Existe también un amplio debate entre muchos expertos -y no tan expertos pero influyentes personajes- sobre una devaluación de la ciencia económica. La economía ha perdido solvencia.

Por eso, utilizando el concepto tradicional de economía, Bill Clinton no ganaría hoy las elecciones. Tendría que ir más allá, a algo que tiene mucho que ver también con el reparto de recursos, con la sociedad, con la responsabilidad y con el medio ambiente. Se trata del desarrollo sostenible.

Desde que en la década de 1970 se demostrara científicamente la relación entre la actividad humana y el cambio climático global, el desarrollo sostenible es un concepto que no ha hecho más que crecer y crecer. Poco a poco, como consecuencia de su incesante calado en la comunidad científica y en la sociedad, las políticas de desarrollo sostenible fueron implantándose también en las grandes empresas y, desde principios de los años 1990, existen rigurosos y prestigiosos estándares de desarrollo sostenible a disposición de todas las organizaciones. Hoy, no hay empresa que no contemple el desarrollo sostenible -economía, medio ambiente y aspecto social- entre sus estrategias de negocio.

Bill Clinton no puede presentarse a las próximas elecciones de los Estados Unidos. Su mujer Hillary sí, y estoy seguro que si su marido le sugiriera ahora una frase mítica que dedicarle al candidato republicano de turno, sería más parecido a esto:

“es la sostenibilidad, estúpido”

Referencias:
[1] WIKIPEDIA. 7 may 2015. Es la economía, estúpido. https://es.wikipedia.org/wiki/Es_la_econom%C3%ADa,_estúpido. Consultado 13 jul 2015.
[2] PÉREZ COLOMÉ, Jordi. 21 ene 2015. Obama canta victoria más de lo que debería. https://es.noticias.yahoo.com/blogs/world-wide-blog/obama-canta-victoria-060818903.html. Consultado 13 jul 2015.