La fotovoltaica, hija rebelde de la familia

paneles_fotovoltaicosVaya por delante que soy un convencido de las energías renovables en toda su amplitud. Desde el razonamiento ético-ecológico, de rentabilidad y por su potencial de eficiencia hasta en el aspecto industrial de las renovables. Las empresas del sector, obligadas por la materia prima con que trabajan, tienen en su mayoría un alto grado de solvencia. Como profesional, este sector es de los que más satisfacciones puede aportar.

Las noticias e información sobre el sector de las renovables ha tenido gran repercusión en los últimos tiempos, multiplicándose exponencialmente desde la aprobación del Real Decreto-ley 1/2012 el pasado mes de Enero. Decreto que suspende la prima a la generación de energía eléctrica en régimen especial (renovables y cogeneración).

Aprovechando la búsqueda de información al respecto, he estado profundizando en noticias aparecidas meses atrás relativas a casos de fraude en proyectos fotovoltaicos. Basta con escribir “fraude de las fotovoltaicas” en Google para encontrarse con cantidad de información acusando en unos casos y defendiendo en otros los supuestos casos de fraude.

Desde plantas fotovoltaicas que generan a base de grupos electrógenos en horario nocturno, a proyectos cuya autorización de puesta en marcha tenía una dudosa “trazabilidad”, pasando por la defensa de organizaciones del sector.

Sin embargo, hay un aspecto del que no he podido encontrar mucha información y que creo que es el responsable en gran parte de que la industria fotovoltaica esté bajo sospecha.

Se trata del hecho de que de todos los sectores de las renovables (eólica, solar térmica, biomasa,…) es únicamente en el de las fotovoltaicas en el que conozco una intrusión de agentes externos en el sector. Esto es, personas físicas o jurídicas que sin formación, sin vocación, sin experiencia, se introducen en una organización para conseguir beneficios distintos a los pretendidos por la organización.

Uno de los fines de primar las renovables es formentar su desarrollo tecnológico a falta de una competitividad en el mercado de las energías. La ayuda a los proyectos ejecuados por empresas de reconocida trayectoria es una garantía de que gran cantidad de esas ayudas van a invertirse en la investigación y desarrollo. Por la propia naturaleza de estas empresas.

Agentes externos se han colado estos años atrás en el sector de las fotovoltaicas en múltiples variantes: Agricultores en busca de sacar una rentabilidad a una tierra que ha ido perdiendo valor, inversores oportunistas que han adquirido terrenos y que han encontrado en las placas solares su medio de beneficio, empresas de sectores ajenos al energético que diversifican actividades. Todos ellos, con el soporte financiero que las entidades bancarias facilitaban hasta hace poco tiempo.

El objetivo único de estos agentes externos es el de beneficiarse la correspondiente prima, sin revertir esta más que en sus cuentas corrientes y no aportando mejora alguna a un sector que, sencillamente no les importa. Cuando el objetivo es este, todo vale y es cuando aparecen fraudes, noticias, informaciones, acusaciones, defensas,….

Situación indeseada por las propias organizaciones auténticamente pertenecientes al sector.

La Administración es la responsable de estas prácticas y de que existan estas situaciones. Como en otros sectores, se generó una actividad que no fue acompañada de los debido medios de regulación y control.

Resultado: Involución.

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