Aragon Valley Classics: El último gran descubrimiento español

Algún domingo dedico algo de tiempo a leer sobre asuntos de actualidad. Ayer el tema estrella era, por supuesto, la elección de la sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Pero en lugar de profundizar es lo que está generando el tema en España, preferí leer un reportaje que la revista National Geographic dedicó a España en abril de 1992, tres meses antes de los JJOO de Barcelona. Se tituló “The New World of Spain”.

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Superficialmente, el artículo parece una exagerada guía turística por los tópicos españoles más arraigados a lo largo de todo el país: desde las psicodélicas noches ibicencas y el glamour de la moda de Cibeles a las procesiones de semana santa y romerías de El Rocío; de corridas en plazas de toros a unas tapas y cañas en la plaza Mayor de Madrid; sufridos pescadores gallegos en un sector decadente viendo en TV a prósperos hombres de negocios efervescentes; la desolación y autenticidad del interior ejemplarizada en Belchite frente a la máscara (de hormigón armado) turística con Marbella a la cabeza; los focos de Madrid/Barcelona frente a la oscuridad en las provincias; partidas de guiñote en el bar del pueblo contra frenéticos trayectos urbanos en taxi.

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Luminosa foto de pescadores gallegos arriba. Abajo, hombres de negocios emergen de entre oscuras penumbras. Curioso contraste en la iluminación de ambas fotos, no te parece?.

La tasa de paro por las nubes, un periodista vasco defendiendo un referendum de la independencia de Euskadi que el Estado español rechaza, un gobierno andando “con los pies a rastras” en materia medio ambiental y un economista español que “no tiene dudas” de que el país despegará.

Ante este panorama pocas cosas parecen haber cambiado de entonces a ahora. De qué “Nuevo Mundo de España” estamos pues hablando?.

Detrás de este contexto “typical spanish” algo motivó al reportero de National Geographic a pensar en un hito que posicionaría a España en el mundo como 500 años antes lo hizo el descubrimiento de América. Ese hito, en realidad tres, fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 liderados por un urbanista visionario profesor universitario como alcalde, acompañados por la Exposición Internacional de Sevilla y el nombramiento de Madrid como Capital Europea de la Cultura.

22 años más tarde, se pueden cuestionar los efectos que tuvo ese último “gran descubrimiento español”. Lo que me parece evidente es que hoy no se ve ni tierra a la vista -ni siquiera olímpica, está claro- ni un buen capitán al mando. También, que tener unos Juegos Olímpicos cambia bastante la percepción exterior que se tiene de un país.

Es o no un mito clásico “el Nuevo Mundo de España” que cuenta ese número de National Geographic?.

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