Cómo afecta la normativa europea: Un ejemplo cotidiano

El verano de 2004 viajé a Hungría por primera vez. A su capital, Budapest, concretamente. Nada más bajar del avión percibí una impresión que todavía hoy recuerdo perfectamente: la sensación de pasar a la vieja y, por qué no decirlo, aún decrépita Europa del Este a pesar de que el país había firmado su adhesión a la Unión Europea unos meses antes.

cómo afecta la normativa europea - metro_budapestLejos de desaparecer con el paso de los días, esa percepción fue en aumento, manifestada en múltiples detalles: un idioma, el magyar, tan distinto de las lenguas romance; viejos vagones de metro con placas metálicas certificando su manufactura en la CCCP con el peculiar aroma de sus habitantes; majestuosos edificios marcados por el paso del tiempo y de la historia; sabrosa comida especiada; rostro serio y sufrido de la gente caminando por la calle. Otro mundo que me encantó por su autenticidad.

Pero de todas las imágenes que conservo, hubo una que las resume todas. Esta:

como afecta la normativa europea - andamio budapest

El imponente Parlamento húngaro en Budapest y, por interés profesional, el espectacular andamio de madera que cubría su fachada. Perfecta fabricación artesanal, una muestra extraordinaria de un gremio de la construcción tradicional: los fabricantes de andamios. Digo fabricantes -y no montadores- porque eran los propios operarios los que decidían su diseño en función de las circunstancias que iban apareciendo, y lo ensamblaban adaptando el material, aportando más valor aún a esta obra maestra.

Por aquel entonces, encontrar algo parecido en una edificio de esta categoría era ya imposible en “occidente”. Y hoy, mucho me temo que ni siquiera en los países como Hungría volveré a encontrarlo a pesar de incorporarse más tarde a la EU: la normativa comunitaria lo hace inviable. En el caso de los andamios, la norma en cuestión se llama directiva 2009/104/CE de la que hablo en mi último post en PrevenBlog.

Ahora, para encontrar algo parecido, hay que viajar más lejos. A Hong Kong, por ejemplo. Atentos a cómo cruje el andamio de bambú a eso del segundo 0:58 de este vídeo.

El progreso tecnológico y las normas que lo acompañan son muchas veces buenas. En el caso de los andamios, los avances mejoran la seguridad de los trabajadores y la eficacia en el trabajo, pero no me digas que no te produce cierta nostalgia la desaparición de la componente tradicional de los oficios, aunque su sustitución por las nuevas tendencias esté justificada como en este caso!.

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