La Construcción, en busca del alma perdida

En mi vida ha habido dos elementos que me han marcado especialmente. En el plano personal, el deporte y, más concretamente, la fuerte afición que he tenido desde niño por el fútbol. Profesionalmente, la construcción, donde llevo trabajando prácticamente toda mi carrera.

Y lo confieso, en el fondo, construcción y fútbol me siguen apasionando. Los ojos se me van cuando veo una obra por la calle y muchas veces tengo que parar a observar la forma de ejecutar un trabajo, la maquinaria que se está empleando, la labor de los operarios o simplemente el detalle con que se ha terminado una construcción reciente o no tanto. Con el fútbol igual. Aunque no sigo su día a día, el mando a distancia se detiene cuando aparece un manto verde en la pantalla.

Sin embargo, estoy triste porque estas dos pasiones están en mal momento. Y es especialmente doloroso que construcción y fútbol compartan tantos nexos destructivos en común y que sean dos de los ejemplos más recurrentes cuando se habla de crisis económica y, sobre todo, de valores.

El Santo Grial de la construcción.

Hoy no voy a hacer un desmenuzamiento del sector de índole técnica, ni de la normativa, ni organizativa, ni estratégica como otras veces. Estos días estoy pensando en motivos más profundos que creo son los que realmente hacen complicada la recuperación íntegra y solvente de la construcción. Una razón que daña los pilares más básicos en los que se sustenta este noble arte.

Escuadra y compás, símbolos de la masonería

Hace siglos, los maestros artesanos de la construcción empezaron a agruparse en logias donde se aglutinaba la auténtica excelencia del oficio. La élite de cada disciplina. Con el paso del tiempo, las logias evolucionaron hacia comunidades donde se integraba a figuras de otras especialidades (ciencia, humanidades,…). Comunidades que dieron lugar a la masonería, nombre acuñado en referencia a sus originarios artesanos de la construcción (en inglés, masonry albañilería, mason albañil), pero que tenía entre sus valores el respeto y la rectitud originarias.

Eso fue hace unos siglos. Hoy, según algunos divulgadores, muchos de los dirigentes españoles y no españoles son… masones!.

O sea. Sin entrar en las creencias religiosas y personales de nadie, ni en la historia y las conspiraciones que inspira la masonería, resulta que los herederos de los artesanos medievales son hoy los dirigentes que tenemos. Los mismos que han usado la construcción para lo que la han usado, dejándola en el estado en que la han dejado. Y en esto, es en lo que ha quedado este arte y, lo que es más importante, el respeto y la rectitud que transmiten los maestros, la élite de hoy.

Será mejor centrarse en cuestiones técnicas, organizativas, estratégicas o de la normativa…. o, si se quiere ir más allá, empezar la búsqueda de la auténtica esencia de los primeros maestros. La maestría, la calidad, la excelencia de los originarios artesanos en su forma de construir catedrales. El respeto y la rectitud que inspiró a los primeros masones en su forma de construirse como personas. El Santo Grial.

Léase lo escrito en este post como una alegoría diferencial aplicable por cada cual a otras situaciones.

3 thoughts on “La Construcción, en busca del alma perdida”

  1. Asumes que como muchos de los dirigentes que tenemos son masones los dirigentes de las constructoras también lo son? Creo que hoy en día, la masonería no tiene la importancia que tuvo hace tiempo (por ejemplo, durante la revolución francesa) y el espíritu corporativo y de “fraternidad” que tuvo antaño (o “en antes” que diría el peque) tampoco existe hoy por hoy. En el desastre inmobiliario, poco tiene que ver la masonería, ni para bien ni para mal. Me parece que el factor principal es todavía más básico que el “espíritu asociativo” que inspiró la masonería….hay un instinto más básico, más primitivo y mucho más fuerte que la voluntad de asociación. La codicia humana.

    Salud!

  2. La condición humana, capaz de sobrepasar lo que haga falta para llegar a un objetivo. En este caso, la masonería, sobre los valores en que se funda (ponga ud. las comillas donde desee “”) y vender la actividad que místicamente la originó.

    Por otra parte, no conozco directivos masones de constructoras. Ud. sí, Sr. Anderson?. De cualquier forma, creo que son los políticos -por su condición de políticos, no de masones (los que lo sean, que no creo que haya tantos)- los que tienen mucho que ver en la situación del sector, estableciendo normas, diseñando planes urbanísticos o marcando estándares.

    Salud!.

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