Fútbol y construcción, muchas cosas en común

Recordando el inspirador discurso de José Ángel Zalba en el Congreso, me vienen a la cabeza multitud de similitudes entre la situación del fútbol profesional con un sector económico importante en la economía de España: La construcción.

Un discurso que reproduje en principio como aficionado del deporte y admirador de sus valores más básicos, resulta que puede servir para identificar por asociación demasiado directa algunas cualidades que han marcado a la industria de la construcción.

Al igual que los equipos de fútbol (les llamaremos clubes para identificarlos rápidamente, aunque formalmente se trate de SAD´s) se han transformado en sociedades mercantiles, con los objetivos y fines que persiguen este tipo de organizaciones, las empresas de construcción tienen establecidos, además de unos objetivos mercantiles, unos principios cargados de función social, demográfica, arquitectónica, histórica, cultural,… que en muchas ocasiones quedan plasmados en sus estatutos, escrituras y políticas y que se han ido diluyendo a favor únicamente del  criterio económico.

Aventureros y gestores procedentes de otros sectores.

Lo que se llama “agentes externos” que ya aparecen en otras industrias: personas físicas o jurídicas que, sin vocación, sin formación y sin experiencia, se incorporan a un sector con objetivos distintos a los que la organización pretende. En el caso de la construcción se han conocido de todos los tipos, tamaños y colores. Tal cual. La escasa solvencia de tantas y tantas empresas las ha llevado a la propia desaparición, incluso empresas que contaban con una experiencia dilatada, organizaciones que habían crecido de forma más o menos equilibrada y con recursos suficientes que se vieron atrapadas por el bucle involutivo del sector. Así como la competencia pujante ayuda a mejorar, la involución alrededor de uno, arrastra al abismo. Y en esto la crisis tiene un papel importante, por supuesto, pero ponerla como única excusa es usar la técnica del avestruz.

La Administración.

Al igual que en el fútbol, todo el sistema montado en la construcción tiene como causa primigenia una desviación entre los requisitos establecidos legalmente y una aplicación de órganos de control y regulación de la actividad. Esto, sin tener en cuenta la luminosa oscuridad que alumbra el triángulo del fuego: Gestores de lo público – clubes de fútbol – empresas de construcción.

Al igual que los clubes de fútbol, la construcción ha sido uno de los sectores más subvencionados. “Planes E”, subvenciones por aplicación de políticas de I+D, por introducción de nuevas tecnologías, mejora en la calidad de los procesos,… muchas de ellas sin monitorizar por parte de la administración y con claras desviaciones hacia otros fines en la organización.

Más…

Este párrafo es literal del discurso de Zalba: “[…] sector claramente deficiente y eso se manifiesta no sólo en el gran problema de su definición, de su estructura y de la estructura societaria de sus actores y el gravísimo problema de estabilidad y supervivencia de nuestro deporte que trae consigo […]”. Ahora, donde pone “nuestro deporte” diga “nuestro sector”.

Uno de los problemas del fútbol que manifiesta Zalba en su comparecencia es el de la formación de jugadores. La formación, uno de los pilares de una actividad y que tan mal se ha gestionado en la construcción.

Se habla de burbuja inmobiliaria y pasó lo que pasó. Con lo que significa el fútbol en este país, cuando estalle, no será burbuja, será algo peor.

Una vez leído y releído el discurso de J. A. Zalba, ya no me suenan tan extraño tantas similitudes, cuando muchos clubes de fútbol comparten directivos con empresas de…..eso. Cuando no forman parte de…..

Demasiadas cosas en común. Y no son fruto de la casualidad.

Quizás las propuestas de Zalba para la regulación del fútbol podrían ser tenidas en cuenta para otros ámbitos de la vida.

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