Seguridad en carretera: Grandes rutas en moto

Hace unos días, pasé una revisión de taller a la moto. Al mecánico le llamó la atención el mayor desgaste de la banda central de rodadura de los neumáticos. Mi respuesta a ello fue que la moto es para mí un medio de transporte, voy normalmente por vías rápidas y no me la juego tumbando en cada curva, cosa que desgastaría el neumático trasero hasta los bordes. Me lo tomo con tranquilidad.

La charla con el mecánico me recordó los dos grandes viajes en moto que he hecho por Europa en 2010 y 2012 y de lo importantes que son para una conducción segura otros factores además del estado de la moto y de la ac-aptitud del piloto en la conducción. Estoy hablando de una planificación “holgada” de la ruta, la actitud tranquila al volante (manillar), atención y reflejos, relajación y descanso mental.

En este post, reúno algunos consejos sobre estos últimos factores.

Planificar sólo la ruta general, dejando lugar a la improvisación en las etapas parciales.

Conduciendo en moto, la información que recibe el cerebro a través de los sentidos es muchísimo mayor y más constante que con cualquier otro vehículo. Esto tiene la doble consecuencia de que se disfruta mucho más del trayecto, de sensaciones y emociones. La moto “trasmite” pero también hace que el cerebro se agote más rápidamente.

Calcular etapas de unos 200+200 kilómetros con un descanso intermedio es suficiente. A partir de 400-500 kilómetros continuados, las emociones positivas del cerebro van cambiando a defectos de percepción sensorial que se incrementan a cada kilómetro que, sumados al evidente agotamiento físico, hacen el trayecto cada vez más peligroso.

He experimentado este efecto de trastorno de la percepción en dos ocasiones por empeñarme en salir de sendos temporales climatológicos. El placer de circular se convierte en tortura. Nunca más.

No planifiques. El clima lo hará por tí.

Salir por Europa, y más si se hace en invierno como hice en ambas ocasiones, implica de forma casi segura que un temporal climatológico se va a presentar tarde o temprano y que puede alargarse algunas jornadas.

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Calles heladas de Múnich. Una semana seguida así

Por eso es fundamental la planificación con “holgura”, sin metas concretas. Especialmente en época invernal.

Lo importante en un viaje en moto es el camino. Plantearse un destino como objetivo genera stress conforme nos alejamos de alcanzarlo. Tratar de recuperarlo en condiciones climatológicas adversas pone en riesgo tanto disfrutar del camino como incluso llegar al destino. Así que, si os encontráis en una de esas situaciones en que el clima impide circular por completo, aparcad la moto y disfrutad un par de días más del lugar donde os hayáis quedado. Y si tenéis la suerte de tener algún colega en la zona, como a mí me paso con mi querido amigo Óliver en el invierno alemán de 2010, hasta os costará reanudar la marcha 😉

Atención y reflejos: Pequeños detalles cambian mucho la carretera.

El rango de seguridad en una moto se reduce al grosor de un hilo: La línea de neumático que está en contacto con la vía. Esto no es un eslogan. A los riesgos que afectan a todos los vehículos en carretera (líquidos, baches y demás incidencias en carretera), se suman hasta los más pequeños detalles en las vías, cuya manifestación más extrema he encontrado en:

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Junta de dilatación de puentes

1.- Las reparaciones con betún de las grietas longitudinales en la capa de rodadura de la carretera;

2.- Las juntas metálicas de dilatación de los grandes puentes y viaductos.

En ambos casos, la presencia de lluvia, convierte esos pocos centímetros de metal o de betún en una superficie tan resbaladiza como el hielo. Tomar en curva o abrir gas en una de estas juntas o reparaciones mojadas de apenas unos centímetros puede llevarte al suelo. Estos son ejemplos del nivel de atención que requiere conducir una moto y en el que interviene directamente el agotamiento mental del punto anterior.

Otra cosa que me sorprende en la superficie del asfalto en determinados países, empezando desde el sur de Francia. Por motivos como la más larga vida útil de las carreteras o la preferencia en Europa por las rotondas, es fácil encontrarse con carreteras en las que la capa de rodadura está muy pulida y la adherencia es mucho menor. En condiciones de lluvia, incluso humedad, el asfalto el deslizamiento es exponencial.

Yo no soy un gran piloto de moto, ni tengo especial conocimiento de la mecánica y demás sistemas de la moto. Pero casi 60.000 km concentrados en 3 años de uso de la moto, me dejan claro cuales son los principales factores para disfrutar de una gran ruta.

Seguro que me he dejado algún punto que conoces por experiencia. Coméntalo!!.