Albóndigas de caballo, de la cadena de suministro a nuestra cadena alimentaria (parte 1ª)

Ikea_MeatballsEl reciente escándalo de la carne de caballo comenzó oficialmente el 15 de enero, a partir del análisis de la FSA (la agencia de seguridad alimentaria del Reino Unido) a unos lotes de hamburguesas “de ternera” en Irlanda.

Mes y medio más tarde, el asunto es una crisis de seguridad alimentaria de ámbito internacional que implica a empresas como Findus, Nestlé, Ikea, La Cocinera o Eroski, pasando por multitud de empresas menos conocidas que abarcan a los suministradores de kebabs y embutidos.

La carne de caballo es buena.

Se come desde siempre. Es muy baja en grasa y tiene un alto contenido de proteínas y hierro. Es sabrosa.

El escándalo viene razonado por tratarse de un fraude en la información al consumidor, que evidencia y fallo muy grave en los sistemas de control de las administraciones con el agravante de poner en riesgo grave la salud pública.

Esta señora francesa los resumía bien: “Yo como carne de caballo porque es buena, lo que desconozco es por qué esos caballos se vendía a menor precio. ¿Tenían algún problema o eran caballos de carrera no aptos para consumo?”.

Y no iba nada desencaminada cuando la entrevistaron en la puerta de un Ikea: En algunos análisis efectuados por la FSA británica se han encontrado muestras que contenían desde un 30 a un 100% de carne de caballo, confirmándose también la existencia de muestras con restos de fenilbutazona, analgésico usado en animales y peligroso para los humanos.

Como consecuencia de ello, por lo que más cerca nos toca, en España Nestlé e Ikea han retirado del mercado los productos afectados: Nestlé, la pasta comercializada bajo la marca Buitoni e Ikea sus famosas y sabrosas albóndigas con arándanos y puré.

En Inglaterra continúan las investigaciones, y  se produjeron ya en febrero los primeros arrestos.

Mientras, el Ministerio de Agricultura español ya ha encontrado carne contaminada en los canelones “La Cocinera”, que ha definido como “un caso de fraude en el etiquetado, que no afecta a la seguridad alimentaria del producto ni implica ningún riesgo para la salud” y ya “ha trasladado la información a las autoridades competentes en materia de fraude de las Comunidades Autónomas, para que adopten las medidas oportunas en el ámbito de sus competencias y en colaboración con…“.

Continuará…

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